Y ahora sí, le tocaba vivir la vida. Carpe Diem. Junto a él.
A veces soñaba. Soñaba como sería su primera vez, como serían sus hijos. Soñaba como lloraría el día de su boda. Pero otros días tenía pesadillas. Pensaba en que no duraría para siempre. Pensaba en que él la dejaría de querer. Pensaba en que sus labios no volverían a tocarle nunca más. Y en esos momentos, no podía evitar el no llorar.
Y yo la aconsejé. Y se lo dije una y otra vez. Pero no me hizo caso, y por eso ahora, después de tantas ilusiones y tantos sueños... sus pesadillas se han hecho realidad.
No llora más porque sus ojos ya no se lo permiten. Sus gemidos la acompañan a todas partes. No abandona los pañuelos de papel, que se han convertido en su mejor compañero. Y no quiere salir de su habitación. No quiere que nadie la vea. No quiere que la vean sufrir por el hombre que un día tanto la quiso. No puede imaginarse feliz nunca más porque ya no se acuerda de lo que es la felicidad desde que él se fue.

me encantas tus textos (:
ResponderEliminargracias por tu comentario
besitos!
es una pena... pero se pasa, el tiempo a lo tonto cura casi todo y te ayuda a recordar lo que es la felicidad! :)
ResponderEliminarla felicidad suel pasear de la mano con el miedo. algunos cuentan que, en esos casos uno no llega a ser verdaderamente feliz.
ResponderEliminarun saludo en la lejania.
buen texto, trágico final pero me gustó!
ResponderEliminarAi patricia ME ENCANTA! :O
ResponderEliminarEs precioso el texto
Que bonito textoo...;)
ResponderEliminarme encanta como escribes!
Ah y por cierto...yo tambien adoro el azul!
jaja
xoxo, P.
Este es muy triste..y lo comprendo..creo que muchas personas pasamos por eso..Que puede haber peor que que nuestras pesadillas se hagan realidad??
ResponderEliminarMuy bueno.
Un besazo!
ha... las pesadias... y esta es muy fea y dolorosa...
ResponderEliminar=)
♣♠♫♪